ACIDENTES: TRAUMATISMOS POR MORDEDURAS

INTRODUCCION:

El desarrollo y la urbanización han traído consigo innumerables cambios y modalidades en la vida de relación, no escapando a ello el vínculo hombre/animal.

Si bien la posesión de animales se remonta a épocas remotas, hoy las motivaciones que nos llevan a convivir con un animal de compañía (ADC) son diversas: desde afectivas y recreativas hasta la seguridad.

Por otra parte, existen en las grandes urbes, otro tipo de animales, llamados SINANTROPICOS que también conviven con el hombre, por ejemplo ratas y murciélagos.

En ambas situaciones pueden surgir, inconvenientes en la convivencia, como cierto tipo de accidentes específicos como son las mordeduras.

 

Un accidente que por definición es un evento de origen multifactorial,
que supera la capacidad de respuesta humana, de ocurrencia brusca
y que genera un daño de diferentes grados de importancia, puede ser
prevenible
.

 

Un trauma por mordedura, implica determinadas consecuencias tales como:

1) La transmisión de enfermedades zoonóticas como Rabia, Tétanos, Fiebre por mordedura de rata, Fiebre por arañazo de gato, y contaminaciones bacterianas como por ejemplo Stafilococos, Streptococos y Corynebacterium.

Es importante considerar también la ocurrencia de infecciones generalizadas (septicemias) que comprometen seriamente la vida del lesionado, más aún si se trata de un sujeto inmunodeprimido.

2) La distinta gravedad de la lesión, que puede ir desde un simple rasguño hasta traumas que requieren cirugía reconstructiva y/o reparadora; e inclusive también casos fatales.

3) El daño psicológico que sufre el agredido, más aún tratándose de niños, los cuales conforman el grupo mayoritariamente afectado.

4) El número de ingresos hospitalarios por mordeduras, con los costos que ellos implican, desde el tratamiento de la lesión hasta la internación en casos más graves.

Respecto al tema de las mordeduras por sinantrópicos, es este un importante tema del cual, si bien no hay cifras concretas, se sabe que son también los niños el grupo más expuesto y afectado, y será brevemente considerado al final.

 

ANTECEDENTES:

Los últimos años han puesto de manifiesto un aumento muy notable en el número de accidentes, tanto que han sido denominados "nuevas epidemias".

Los traumas por mordeduras, no escapan a éste fenómeno, y constituyen un problema de salud, tanto en nuestro país como en otros.

El Hospital Durand y el Instituto de Zoonosis "Luis Pasteur" dependientes de la SECRETARIA DE SALUD - GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES -, registran un promedio anual de 7800 mordeduras, correspondiendo éste valor a lesiones por animales domésticos y sinántropicos, y se estima que solamente se reportan oficialmente un 40% de éstos accidentes, existiendo entonces una fuerte subdenuncias.

En la provincia de Buenos Aires se atienden anualmente en organismos oficiales, 100.000 personas por lesiones causadas por caninos y felinos, debiendo iniciar un 20% tratamiento antirrábico preventivo.

En los Estados Unidos, 1 a 2 millones de personas por año son mordidas por caninos o felinos, según datos del Dpto. de Medicina familiar de la Universidad de Wisconsin.

En Lyon, FRANCIA, en 1993, un cuestionario permitió estimar la incidencia de mordeduras por perros y gatos y la efectividad del sistema oficial de registro. Mientras que la incidencia reportada era de 37,5/100.000 personas por año, los resultados de la encuesta indicaron una incidencia cien veces mayor que la oficialmente registrada.

Un trabajo efectuado en Pittsburgh (EE UU) en 1993 permitió comprobar en base a comparar los reportes del hospital, con los registros de los animales mordedores, y los reportes de policía, que se registraron solamente 790 mordeduras de caninos cuando realmente se habían producido 1388 mordeduras.

Si bien en general existen distintos enfoques y en lugares bastante disímiles, todos coinciden en ciertos puntos que es necesario tomar en cuenta:

  1. Edad del mordido: En general, la mayor proporción de mordidos se encuentran entre los menores, siendo el 50% de los afectados menores de 14 años, y el 80% de las lesiones graves se producen en esta franja etaria.

 

Un factor importante en el niño es la falta de conciencia de la exposición a la situación de riesgo y el desconocimiento por omisión de sus mayores y del ámbito social.

 

Un estudio efectuado en Ciego de Avila, CUBA, en el periódo 1982-1986 permitió identificar al grupo etario de 1 a 4 años como el que presentaba mayor número de mordidos, seguido del grupo de 5 a 9 años, habiéndose registrado la mayor cantidad de agresiones durante el juego con el animal o por molestar al mismo.

Es importante considerar no sólo el número de niños mordidos, sino también la gravedad de las lesiones que condicionan su ingreso a los distintos servicios del hospital.

En Dean Funes, CORDOBA, el Departamento de Pediatría y Cirugía Pediátrica de una institución privada determinó que durante 5 meses (10-92 al 02-93) se atendieron por guardia 22 mordeduras representando un 3,6% de las consultas quirúrgicas y el 0,4% de las consultas totales de ese periódo.

El análisis de la localización de dichas lesiones determinó que la mayor proporción de mordeduras fueron en cara y brazos, seguidos de cabeza, cuello y piernas, siendo menor en torso.

Los tratamientos instaurados consistieron en suturas en 15 pacientes, esto es un 68.2% de los afectados de los cuales un paciente de 5 años requirió dos intervenciones quirúrgicas reconstructivas por extensa pérdida de sustancia en cara y cabeza.

2 – Relación agredido/agresor: En la mayoría de los casos el agresor es el animal "propio"o con dueño (80%), siendo muy infrecuente la agresión de un animal vagabundo (según datos del Instituto de Zoonosis "Luis Pasteur").

Es interesante destacar que el vínculo hombre-animal es un gran componente de este tipo de accidentes y una encuesta llevada a cabo en Buenos Aires y Gran Buenos Aires, en 1988, reveló que mientras un 90% establecían un vínculo estrecho con su perro, un 50% de los propietarios percibían agresión excesiva en su mascota pero no consideraban el problema como "serio", lo cual demuestra que un alto porcentaje de personas conviven con perros peligrosos para la sociedad y no tienen conciencia de ello.

Otro dato interesante que surge del mismo estudio señala la relación estadística entre "episodio agresivo" y "castigo físico" resultando una tasa de incidencia de 45% para animales expuestos a castígo físico contra un 27% para animales no expuestos a castígo físico.

3- Situación: Mayoritariamente los niños son agredidos en ocasión de compartir su juego con sus mascotas. Los adultos son agredidos sin causa aparente o por intervenir en peleas entre animales, o por exceso de confianza en su propio animal o desconocimiento de la agresividad de algunas razas.

Según un estudio realizado en Brisbane, AUSTRALIA, se reportaron las siguientes causas de agresión:

-no provocado (33%)
-provocado sin intención (22%)
-provocado intencionalmente (3.5%)
-ataque predatorio (20%)
-defensa de recursos (15%)
-temor o dolor (6.4%)
-se le ordenó atacar (1 caso)

En St. Louis - Missouri - EE UU, se observó que la agresión se producía cuando la víctima interactuaba en modo alguno con el propietario del animal, en un 25% de los casos.

Es interesante en contraste analizar que la sociedad tiende a responsabilizar a la víctima minimizando el hecho.

4- Características del agresor: Existen caracteres propios del animal como ser:

estados fisiológicos (celo- amamantamiento - parición - temor -stress) que acentúan la agresividad, y particularmente la raza, citando algunos trabajos a los Bull Terrier, Ovejero Alemán, Terrier, Labrador, Cocker Spaniel y Rottweiler.

Un estudio llevado a cabo por el CDC de Atlanta - EE UU (Centro de Control de Enfermedades) estableció un seguimiento de casos fatales por ataques de caninos desde 1979 hasta 1996, clasificándolos por razas:

 

Raza Nº de casos
PIT-BULL 60
ROTTWEILER 29
OVEJERO ALEMAN 19
HUSKY 14
ALASKIAN MALAMUTE 12
DOBERMAN PINSCHER 8
CHOW-CHOW 8
GRAN DANES 6
SAN BERNARDO 4
AKITA 4

Total:

164

 

Los otros caracteres, externos, tienen que ver con que esté o no entrenado, hecho muy frecuente en los últimos tiempos, en los que se decide la compra de determinadas razas y su entrenamiento a los fines de contar con un elemento más de seguridad.

5- Hábitos de tenencia: Basados en las características del entorno socio-cultural, idiosincracia y creencias y prejuicios de la comunidad, pueden dar lugar a distintas situaciones.

Los siguientes datos ilustran acerca de éste aspecto, y fueron tomados en diferentes zonas geográficas de la Provincia de Buenos Aires:

-29% de los caninos con propietario tienen acceso a la vía pública en forma diaria.

-67% de estos caninos deambula sin control directo.

Otro seguimiento, también en Provincia de Buenos Aires, estableció que un 78% de animales mordedores no están vacunados de acuerdo a las normas vigentes.

En El Paso, Texas, año 1995, se observó que mientras las mordeduras por caninos ocurrían mayoritariamente en niños de sexo masculino, y no eran provocadas, las lesiones por felinos registraban mayor proporción en mujeres adultas y eran provocadas. Un 92% de esos caninos, y un 65% de los felinos no se hallaban vacunados contra la Rabia.

 

6- Comportamiento animal:

Un estudio efectuado en AUSTRALIA encontró que el mayor grupo agresor corresponde a los machos enteros (44%), seguido por machos y hembras castrados (21% ambos) y sugirieron como tratamiento:

-aplicación de anticonceptivos y manejo del carácter.
-castración en machos y esterilización en hembras.
-castración-esterilización y manejo del carácter.
-uso de tranquilizantes (clorpromazina).
-como última alternativa, eutanasia.

Otro estudio determinó que más del 60% de los encuestados afirmaron que el primer episodio agresivo de su mascota se produjo luego de los 12 meses de edad, lo cual indicaría influencia de la madurez sexual, de la maduración del comportamiento y del aprendizaje en la manifestación de la agresión.

 

MORDEDURAS POR SINANTROPICOS:

Consideramos básicamente las mordeduras por ratas y murciélagos.

Las ratas pueden transmitir Fiebre por Mordedura de ratas, por la presencia de dos microorganismos presentes en su cavidad bucal, Streptobacillus moniliformis o Spirillum minus. Esta enfermedad zoonótica, de no tratarse puede llegar a ser grave, y no existen índices publicados, pues es sumamente difícil aislar estos agentes.

Si bien en el país no existen estudios epidemiológicos acerca de las mordeduras por ratas, un estudio de incidencia realizado en San Pablo, BRASIL, en áreas marginales y de extrema pobreza en 1988, determinó los siguientes valores, que bien podrían ser hallazgos en zonas carenciadas de nuestra ciudad.

- sobre 426 personas mordidas el 33,09% correspondió a niños de 0 a 5 años, 13,84% niños entre 5 y 10 años, lo cual demuestra que la franja etaria más expuesta es también en este caso, la de los niños, preferentemente lactantes, pues los roedores son atraídos por los restos de leche o regurgitación.

El mismo estudio identificó como factores de riesgo las siguientes situaciones:

-Edad y estados de indefensión (niños - sujetos bajo influencia de alcohol o drogas)

-Presencia de alimento (lactantes por regurgitación o restos de leche).

-Las ratas seguramente agreden si se las ataca.

-Desequilibrios ecológicos en poblaciones de roedores, que llevan a padecimiento de hambre.

También pudo establecerse la alta prevalencia de éste tipo de mordeduras en zonas marginales y carenciadas.

Con respecto a los murciélagos, cuya presencia se observa en el medio urbano, es importante recalcar que su alimentación se basa en insectos y frutos arbóreos.

Por ello, su efecto es realmente benéfico y desde el punto de vista ecológico no es aconsejable su combate.

En los últimos años debido al reciclado de galpones y edificios antiguos, gran número de murciélagos han migrado hacia viviendas, lo cual determina mayor cercanía al ser humano y mayores posibilidades de contacto y riesgo de mordeduras.

Los murciélagos son reservorios epidemiológicos del virus de la Rabia, pudiéndo enfermar ellos mismos y transmitirlo por mordedura.

El ser humano puede ser lesionado por desconocimiento o imprudencia, siendo nuevamente los niños los más expuestos por su temperamento y curiosidad.

Es importante saber que un murciélago está enfermo cuando vuela durante el día (normalmente es al revés), se halla caído y es notoria la incapacidad para el vuelo (sufre parálisis), en el vuelo choca contra distintos objetos y no coordina.

El Instituto de Zoonosis "Luis Pasteur" aísla y tipifica virus rábico a partir del estudio de cerebro de murciélagos.

Por lo expuesto hasta aquí, resulta obvio que éste tema es un problema de salud que requiere de mayor atención que la que se le proporciona, pues las cifras de lesionados son realmente altas y mayoritarias en niños, existiendo marcado desconocimiento del tema.

Es claro, que a través de la educación podrán lograrse cambios de conducta tendientes a una efectiva PREVENCION, tarea que compete al equipo de salud, en el marco de la interdisciplina y participación comunitaria, indispensables para el éxito de cualquier programa de prevención.


PREVENCION DE ACCIDENTES A TRAVES DEL

ESTUDIO DEL COMPORTAMIENTO

Los accidentes están marcamente influenciados por el comportamiento humano, que puede ser seguro o riesgoso.

Definimos al comportamiento como un acto observable, que inicialmente no implica positividad ni negatividad, es algo que podemos ver, como así también los resultados del mismo.

De qué depende el comportamiento?

De las actitudes y la cultura.

Las actitudes son las creencias y sentimientos internos acerca de algo, son difíciles de medir y por sí mísmas no garantizan un comportamiento seguro.

El cambio de actitudes permite el cambio de comportamiento hacia uno más seguro, pero ese cambio debe ser constante y sostenido.

La cultura implica tener en común:

-suposiciones básicas

-valores y prioridades

-normas

La cultura se desarrolla a través de la comunicación y la participación y es lenta al cambio.

Todo comportamiento (acto observable) va precedido de un antecedente (cualquier cosa que precede y desencadena el comportamiento) y seguido de una consecuencia (lo que sigue directamente como resultado del comportamiento).

Y todo comportamiento riesgoso cuya consecuencia puede ser un accidente sigue estos pasos.

Hay antecedentes que desencadenan un comportamiento riesgoso porque sus consecuencias son predecibles: ej. un niño de corta edad jugando con un Ovejero Alemán entrenado y sin control de un mayor.

Pero las consecuencias pueden controlar al comportamiento cuando son conocidas a priori y se sabe que son negativas, en cuyo caso se desprende que se pueden modificar las consecuencias a través del conocimiento de un determinado riesgo (si en el caso anterior los padres conocieran el riesgo previamente a comprar y entrenar al animal, seguramente optarían por una raza menos agresiva u otro tipo de mascota).

Si pensamos el fenómeno del accidente como un iceberg, advertiremos que la mayor proporción, que se halla sumergida, representa los comportamientos riesgosos, directamente influenciados por los antecedentes y consecuencias, los que a su vez dependen de las actitudes y cultura de las personas.

En la medida en que la comunidad conozca acerca de éste tipo de accidentes, podrá evaluar las consecuencias, con lo cual sólo tendrá antecedentes que desencadenen comportamientos seguros, reduciéndose la parte no visible y más problemática del iceberg.

Por último, si analizamos el comportamiento, ante cada situación, podemos identificar las consecuencias de mayor peso y que sean prontas, ciertas y positivas, y que seguramente serán vistas como de mayor beneficio para la comunidad en contraposición a aquellas prontas, ciertas y negativas a que conducen comportamientos riesgosos.